Cuando Ptolomeo mandó construir el faro de Pharos, Alejandría expresó su deseo de que su nombre fuera perpetuo en el cuerpo de la obra. Pero Sostratus, el arquitecto del colosal faro pensó que no era justo que sólo el nombre del emperador se plasmara, tan sólo porque había puesto el dinero, mientras que él, que era el creador de la obra, pasara pronto al olvido. Entonces Sostratus puso el nombre de Ptolomeo en grandes letras de yeso y debajo, esculpido sobre granito, escribió su nombre. Con el tiempo, el mar borró las letras de yeso, pero el nombre del arquitecto perduró durante siglos.
El hombre en general siempre ha deseado perpetuar su nombre y para ello hace donaciones, construye universidades, crea fundaciones, inaugura obras de construcción, etc. Pero por cuidar esa vanagloria, se olvida quedar inscrito en el libro de la vida, del sistema de Dios.
Hoy puedes solicitar tu inscripción en el sistema de información de Dios.
"El libro de la vida no es para leer, sino para que te lean."
✨ Un espacio para crecer en fe.
Cada día compartimos lecturas que iluminan el camino y fortalecen el corazón.
👉 Haz clic y forma parte de esta familia espiritual. Visita e inscribite en el grupo de Facebook:

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por participar en esta página.